El bambú ha sido alabado desde tiempo inmemorial por su contribución a la resolución de problemas en el hábitat humano, se le ha llamado con justicia "el acero vegetal". Miles de personas habitan hoy en día viviendas construidas con bambú.

Ecológicamente, un recuperador de tierras agotadas; una bomba natural de oxígeno ambiental; un recurso de invaluable utilidad en la estabilización y rescate de terrenos erosionados y ambientalmente degradados.

En el área de construcción, es un recurso inagotable infraestructural, estructural y de servicios en vivienda y otros tipos de edificaciones. Superior al acero normal en fuerza tensión y al concreto en compresión; suplidor de mobiliario, esteras, revestimientos, pisos, tabiques, instalaciones sanitarias, techos, estructura y encofrados entre muchos otros usos.

Arquitectónicamente hablando, el bambú posee características físicas especiales y únicas, como su capacidad de resistir a la compresión y tracción de manera simultánea, esto le permite ser flexible, convirtiéndolo, gracias a su composición de fibras paralelas, en un material anti-sísmico único. Estas propiedades, además, le permiten entregar una buena aislación acústica y térmica. Por otro lado, su capacidad de absorber micro bacterias lo convierte en un buen material para recubrir superficies y ser utilizado en revestimientos, toldos o módulos que distinguen y decoran espacios.
En Chile se encuentra principalmente el colihue, su nombre científico es Chusquea Culeou, una de las 11 especies nativas de bambú presentes en nuestro país, que reúne todas estas cualidades, y es el usado por nuestra empresa para el desarrollo de nuestros proyectos.

Chile cuenta con bosques templados, donde hay una abundante presencia de bambúes nativos, todos del género Chusquea. Considerado un producto no maderero. Se encuentran tanto en la Cordillera de los Andes como Cordillera de la costa, con una distribución que va desde la V región hasta la XI región. Las especies del género Chusquea forman a menudo matorrales impenetrables conocidos con nombres indígenas de Colihuales y Quilantales. En Chile no se emplean hasta el momento sistemas de propagación de bambusaceas, por cuanto no se realizan plantaciones de estas especies. La propagación es totalmente silvestre, espontánea y más bien se estudian maneras de eliminarlas de algunas partes, por la competencia que ejerce con las plantaciones artificiales.

Al trabajar con bambú nos preocupamos de seleccionar, pulir y tratar las varas para una mayor duración. Lo hacemos con un barniz fungicida y recomendamos que a los 2 años se vuelva a barnizar. No obstante lo anterior, hemos detectado que si el barniz se aplica anualmente las varas tendrán mejor apariencia y soportarán mejor los cambios climáticos. También puedes usar un producto con tono (Cerestein, tono encina), con el que se recupera el color de la vara que tiende a desteñir por exceso de sol.